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El avance de la ultraderecha populista

extrema derecha en europa

Por: Alfredo Vicente Buglioni. Lic. Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales

Con la aparición de la pandemia del COVID19, que afecta a todos los países, con más de 29.000.000 millones de infectados y 900.000 fallecidos, queda en evidencia la profunda desigualdad que existe en nuestra sociedad global, en materia de políticas públicas de protección de los ciudadanos. Los sectores políticos y económicos que representan al neoliberalismo global, han entrado en crisis y en los últimos tiempos, los grupos y facciones de la ultraderecha populista han reaccionado no solamente contra las políticas de austeridad, sino contra la Democracia.

Las características principales de estos movimientos políticos son:

  • Promueven un individualismo reaccionario, buscan imponer una sociedad de elitistas, cuyo valor principal es la meritocracia y la competencia, en contraposición el sujeto liberal democrático y progresista vigente.
  • Impulsan el libre mercado con políticas neoliberales de ajuste, en desmedro de un Estado de Bienestar, cuyos valores centrales son la justicia social y la cohesión de la comunidad.
  • Se oponen a las inmigración tanto de origen asiática, como latinoamericana, porque los consideran inferiores, esgrimiendo el argumento elitista de la supremacía blanca.
  • Rechazan todas las cuestiones vinculadas a las minorías de género, desprecian el multiculturalismo, y promueven el odio racial.
  • Impulsan una alianza con sectores religiosos, tanto cristianos evangélicos como ultra católicos, con los grupos económicos hegemónicos dominantes, con sectores del poder judicial, y los medios de comunicación concentrados, sus principales aliados son las empresas multinacionales.

La consolidación en Europa

La fractura principal en Europa, en nuestra hipótesis de análisis, pasa por distinguir entre los gobiernos que sostienen las políticas de austeridad neoliberal y aquellos que resaltan su identidad ultranacionalista, otros pensadores como Chantal Mouffe manifiestan, que en los próximos años el eje central del conflicto político estará entre el populismo de izquierda y el populismo de derecha”.

En España observamos como en este último tiempo, ha crecido la formación ultra nacionalista Vox, recordemos que se manifestó políticamente en diciembre del 2018 en las elecciones andaluzas con una presencia muy fuerte en el parlamento, y que condicionó al gobierno de esa comunidad autónoma, impulsando un acuerdo tripartito de gobierno con apoyo externo, al Partido Popular (PP), y a Ciudadanos (Cs), lo mismo ocurrió en la Comunidad y Alcaidía de Madrid.

Estos sectores de la ultraderecha, cuestionan la globalización, la pandemia, manifiestan que es un proyecto orquestado por Bill Gates, Georges Soros etc., para imponer un nuevo orden mundial, tienen un crecimiento y un eco en la sociedad española muy importante y poseen una presencia parlamentaria con lo cual influyen en la toma de decisiones del gobierno. En la actualidad el Estado español está gobernado por una coalición política de centro izquierda progresista, integrada por el Partido Socialista (PSOE), y Podemos (UP), dirigida por Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, según la Comisión Europea, España puede terminar con un deterioro de su PBI de alrededor del 12% y una pérdida de empleo muy importante llegando al 19%. Estos datos de la crisis, producto de la pandemia de este año, marca la compleja coyuntura política española.

El dato quizás más relevante de estos sectores, es la presentación de la escuela de formación política para cuadros políticos, apadrinados por Marion Maréchal-Le Pen, (sobrina de la líder de la ultraderecha francesa); aliada de Steve Bannon el ideólogo de este movimiento, que apuesta, a su expansión atreves de la utilización de las redes sociales y todas las herramientas que ofrecen las nuevas tecnologías con el objetivo de impulsar un nuevo movimiento europeo para influir en la sociedad con un discurso xenófobo, anti racial, de desprecio a la política tradicional.

El ex asesor del presidente norteamericano Donald Trump, Steve Banonn, detenido en Nueva York por fraude por más de 25 millones de dólares, es el ideólogo de estos grupos de la ultraderecha populista, en Europa se ha instalado en la ciudad de Bruselas, con el objetivo de la formar dirigentes, con el objetivo de influir en los gobiernos de la Unión Europea.

En el caso de Italia ocurre algo similar, en la actualidad hay un gobierno de coalición de centro izquierda progresista, integrada en una alianza entre el Movimiento 5 Estrella (M5E), y el Partido Democrático (PD), quedando en la oposición La Liga encabezada por Mateo Salvini, la otra formación de ultraderecha, Fratelli de Italia (FI), dirigida por Meloni, y algunas facciones sueltas como los chalecos naranja guiados por Antonio Papalardo, un general retirado ex-carabinieri, que directamente hace las manifestaciones en las plazas sin tapaboca desafiando la pandemia , planteando la salida de Italia del Euro.

Los sectores concentrados de la ultra-derecha en España como en Italia plantean, no solamente oponerse a los gobierno sino eliminar todas las políticas públicas tanto educativas, sanitarias, de protección a la inmigración y a los sectores vulnerables. El desarrollo económico vale más que la protección de la salud, como observamos en la ciudad de Bérgamo, a principios de la pandemia, los sectores industriales sacaron una gran publicidad planteando “Bérgamo no se detiene”, planteaban que la economía siga funcionando, no importa el problema de la salud, cuando vimos por imágenes en la televisión como los camiones del ejercito sacaban los ataúdes y los llevaban a cementerios de ciudades vecinas de Bérgamo porque no daba a vasto el cementerio local.

El dato a resaltar es que la familia Rocca, (grupo Techint), que también tiene intereses en la Argentina, es parte de ese establishment industrial económico del norte italiano, e influyó para que esto se ejecute, como ocurrió en nuestro país, con despidos masivos en sus empresas, el grupo Rocca, además posee intereses en el área de la salud. La región de Bérgamo del norte italiano es donde se registró más del 40% de los fallecidos en toda la pandemia lo cual tiene una responsabilidad social y política muy fuerte, hay que tenerlo en cuenta porque cuando hacemos la comparación con nuestro país tienen una línea de acción idéntica.

En Alemania el crecimiento del partido de ultraderecha, Alternativa por Alemania (AfD), sigue siendo constante, en representación institucional en todas las regiones, con lo cual en vista de las elecciones de septiembre del año próximo, lo coloca con un posicionamiento muy importante, siendo los principales opositores contra las acciones del gobierno que encabeza la Canciller Ángela Merkel.

En Francia en las elecciones municipales de junio pasado, los sectores de la ultraderecha que responden a Reagrupamiento Nacional, liderados por Marine Le Pen, obtuvieron victorias en pequeñas localidad y en una ciudad importante como Perpiñán, un gran avance para posicionarse para las próximas elecciones. El gran derrotado en estas elecciones municipales que siempre son un test de las presidenciales, fue el actual Presidente Emmanuel Macron, que no ganó en ninguna ciudad relevante, quienes si dieron una sorpresa y fueron los grandes ganadores fueron los integrantes de la alianza de los Verdes, los Socialistas y la Francia Insumisa que lidera Jean Luc Melechon, (verde-rosa-roja), retuvieron la alcaidía de Paris y conquistaron la ciudad de Marsella luego de 25 años gobernada por la derecha, además de ciudades de gran importancia como de Lyon, Estrasburgo y Burdeos.

El avance en Latinoamérica

En Latinoamérica la fractura se manifiesta entre los Movimientos Nacionales, Populares y Democráticos y los sectores que aglutina a los grupos dominantes, entre los que se destacan, los medios de comunicación, los grupos económicos multinacionales, y los sectores judiciales, conformando un trípode de poder que sostienen a los grupos políticos de cada país, en Argentina representados por el PRO.

A diferencia de la disputa en el viejo continente que se da entre socialdemócratas, conservadores y los populista de ultraderecha.

En Latinoamérica estos sectores de la ultraderecha, operan en forma sistemática y organizada, de la mano del Departamento de Estado norteamericano dirigido por Mike Pompeo, despliegan un conjunto de acciones en cada uno de los Países, lo observamos en la presión ejercida para designar al nuevo presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En Brasil, para derribar al gobierno de Dilma Roussef, sacar de la carrera electoral a Luis Ignacio Lulla Da Silva, atreves del aparato judicial y la Lawfare, con denuncias de corrupción que luego no pudieron ser comprobadas, evitando la victoria del líder del partido de los Trabajadores (PT), para luego impulsar al candidato ultraderechista Jair Bolsonaro a la presidencia, con un fuerte involucramiento de las fuerzas armadas brasileñas.

Lo mismo ocurre en Ecuador, en vistas a las elecciones presidenciales del 7 de febrero del año próximo, en donde por decisiones judiciales corrieron a Rafael Correa de la fórmula del frente político-electoral, coalición Unión por la Esperanza (UNES), el periodista Carlos Rabascall será el reemplazante de Correa en la fórmula presidencial, según algunas encuestas este frente político lograría la victoria. Aquí también se observa claramente la conjunción de los sectores del poder judicial subordinado al gobierno del presidente Lennin Moreno para obstruir cualquier intento de vuelta de los sectores populares al gobierno.

En Bolivia, las elecciones previstas para el próximo 18 de octubre pueden ser decisivas para el retorno de Evo Morales, luego del golpe de estado del año pasado que lo desalojara del gobierno, al movimiento al socialismo (MAS), los sectores de la ultraderecha encabezados por la actual presidenta Jeanine Añez y los moderados de Carlos Meza están lejos del candidato Luis Arce que propone el sector político del MAS, según las últimas encuestas Arce se impondría en primera vuelta.

En nuestro País, este espacio, se expresa en la Alianza Juntos por el Cambio (JxC), que integran el PRO, la UCR, y la Coalición Cívica, que impulsan una oposición dura al gobierno, con planteos y operaciones desde las manifestaciones anti cuarentenas hasta las policiales, pasando por presiones del mercado cambiario, con el objetivo de debilitar, esmerilar, y condicionar al gobierno Nacional y Popular.