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2 de mayo: Día internacional contra el acoso escolar

Por Lyliam Kunzi

El 2 de mayo es el Día Internacional contra el acoso escolar (y ciberacoso), propuesto primero por la ONG Bullying sin fronteras. Luego, fue aprobado por la UNESCO en 2013, y reconocido por el Senado argentino, con la finalidad de la concientizar y visiblizar sobre problema. (*)

Para  trabajar en la problemática del “bullying” o acoso, es necesario un abordaje basado en los principios de los Derechos Humanos y comprender que la prevención y desnaturalización de las situaciones de acoso son inherentes al rol  docente. Tampoco son hechos circunstanciales ni vinculados con un contexto social complejo. Por ello, es importante la intervención de las personas adultas y de las familias, para que tengan conciencia de la gravedad de esta forma de violencia  y se involucren actuando, para poder así modificar las situaciones de hostigamiento.

El acoso escolar  o bullying es una  agresión física o psicológica hecha por personas o por un grupo, en forma reiterada a lo largo del tiempo. Se trata de persecuciones, bromas pesadas, insultos, o acciones molestas, degradantes hacia otra niña, niño o adolescente. Es un real padecimiento provocado por intimidaciones, humillaciones y burlas, un verdadero hostigamiento, que muchas veces no es visible fácilmente, y que produce mucho sufrimiento. Por ejemplo, se le hace algo rápido al acosado, de manera que no se vea, o si se ve, que sea disfrazado de algo parecido a juegos o ”bromitas”, u otras causas.

Es necesario intervenir para detenerlo. Para ello hay estrategias, primero para detectarlo, empleando pruebas o tests, y luego cada escuela puede organizar actividades concretas con docentes y la comunidad educativa.

Para que exista una mejora substancial en las relaciones con el consecuente avance en los aprendizajes y sin que las agresiones se desplacen fuera del ámbito escolar, hay que tener en cuenta que las intervenciones centradas exclusivamente en el agresor y/o la víctima, pueden culpabilizar a los protagonistas y a la vez liberar de responsabilidad a los demás, razón por la que hay que trabajar con el grado/curso.

Por tratarse de una situación de mucho sufrimiento y que deja marcas en la memoria, donde hay dominio y sometimiento, es muy difícil salir individualmente de ella, es indispensable la intervención de personas adultas responsables.

Las formas de acoso pueden ser de lo más variadas, hay casos de extrema gravedad donde se ha llegado al suicidio o al homicidio, también con consecuencias de fracturas, heridas, golpes o lastimaduras, otros que aunque no sean de ese calibre deben ser tenidos en cuenta y atendidos.

Desde que empezó la pandemia, un mayor número de niñes usan plataformas digitales, tanto para entretenimiento como para las actividades escolares. Es así que se ha elevado la probabilidad de ciberacoso,  máxime con jóvenes que sufren estrés o aburrimiento. Quien sufre de acoso podrá perder motivación para conectarse a clases y quedar fuera, no por no tener conectividad o dispositivos necesarios, que es otra forma de exclusión.

(*)     La ley nacional 26.892 trata “la promoción de la convivencia y el abordaje  de la conflictividad social en las instituciones educativas”, y establece  la necesidad de desarrollar acciones institucionales a fin de que se generen condiciones para inhibir el acoso escolar. Cada provincia a su vez ha dictado la ley correspondiente para su cumplimiento. Por ejemplo, la Ley 5738 de la CABA  fija  en su Art. 1° que “tiene por objeto prevenir y erradicar toda forma de acoso u hostigamiento escolar conforme los principios establecidos en la Ley Nacional…”  aludida. Asimismo existen Guías y protocolos para actuar en las escuelas, que es donde el acoso  tiene el principal escenario, pero muchas veces no tiene el origen allí.

PAREMOS EL ACOSO #NOALACOSOESCOLAR

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