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Irma Verolín o el fervor de narrar

Fervorosas historias de mujeres y hombres

FUENTE: Escritores.org.

Que Irma Verolín es una de las mejores narradoras argentinas de las últimas décadas es una verdad hace tiempo confirmada. Su maestría en el manejo de la frase corta y contundente, su capacidad descriptiva plasmada en trazos acotados y definitorios, son solamente aspectos formales de su demostrada capacidad a la hora de contar una historia. Lo fundamental estriba en cómo Verolín enseña el modo de llegar a la médula de las situaciones de una manera tan directa, en su destreza para pintar el agón que relaciona a protagonistas, coprotagonistas, personajes secundarios y terciarios, en tramas que conducen a impecables anudamientos de cada historia, a finales narrativos ajustados y concluyentes. De ello es un nuevo ejemplo su colección de relatos titulado “Fervorosas historias de mujeres y hombres”, recientemente editado en Argentina por Ediciones Ciccus. Se trata de 17 cuentos de variada extensión, que a lo largo de 134 páginas nos conducen de la mano al universo de esta destacada autora, signado por el conflicto inevitable entre el deseo y la realidad posible. Invariablemente la aguda visión de Verolín impone la comprensión de las miserias, felicidades, alternativas y vicisitudes de sus personajes, que parecen recortados por su destreza narrativa de seres reales a los que hemos conocido, tratado y, en algunos casos, padecido o amado. Las simas y las cimas de la condición humana parecen no tener secretos ni rincones escondidos para la autora, de igual modo que la escala de grises que lleva de un nivel al otro. Para la sensibilidad del lector, “Fervorosas historias de mujeres y hombres” se ofrece como un viaje de ida y vuelta a situaciones que -antes de recorrer sus páginas- suponíamos haber entendido, hasta que la habilidad y hondura de estos textos nos revela que, en muchos casos, apenas habíamos entrevisto cuáles eran sus peculiaridades, de qué manera circunstancias similares afectaron o están influenciado ahora mismo nuestras propias vidas. Es que en “Fervorosas historias de mujeres y hombres” se respira el aliento de lo vivo y se logra esa ligera narcosis que alguna vez se refirió como una de las mayores aspiraciones del arte literario: alcanzar a producir momentáneamente la suspensión de la incredulidad en quien lee, lograr que por algunas horas la línea que divide lo viviente de lo ficcional se desdibuje y nos permita pasar de un territorio al otro sin discriminación posible. Las peripecias de personajes tan bien logrados como los que animan los relatos titulados “Paraguayo tomando café”, “El prodigioso encanto del perejil”, “Vacaciones del setenta y cinco” o “El congreso del árbol” (solo cito unos pocos, como botones de nuestra del conjunto) refieren algunas de las cumbres que alcanza Irma Verolín en esta acabada selección de cuentos, de pareja estructura e intenso juego dramático, donde detalles muy ajustados de humor bien medido contribuyen a resaltar todavía más los ejes temáticos escogidos por la autora argentina. En resumen, “Fervorosas historias de mujeres y hombres” es uno de los mejores lanzamientos de la narrativa argentina del corriente año y sin duda deparará al lector horas de profunda inmersión en aquello que, al abrir una obra de ficción, buscamos y a veces encontramos gracias al talento de sus creadores. La autora Nacida en Buenos Aires en diciembre de 1953, la narradora, poeta y ensayista Irma Verolín ha recibido numerosos reconocimientos por su dilatada obra literaria, entre ellos el Primer Premio Municipal “Eduardo Mallea”, el Primer Premio Internacional “Horacio Silvestre Quiroga”, el Premio Emecé, el Primer Premio Internacional de Novela Mercosur, el Primer Premio de Poesía de la Fundación Victoria Ocampo “Horacio Armani”, el Premio Fondo Nacional de las Artes, el Primer Premio IX Concurso Nacional “Macedonio Fernández” y el Primer Premio Internacional de Puerto Rico Fundación Luis Palés Matos. En narrativa breve ha publicado: “Hay una nena que gira”, “La escalera en el patio gris”, “Una luz que encandila” y “Una foto de Einstein tocando el violín”. Son novelas de su autoría: “El puño del tiempo” y “El camino de los viajeros” y el poemario “De madrugada”. En literatura infantil: “La gata sobre el teclado”, “La lluvia sobre el mundo”, “La fantástica familia Fursatti”, “El misterio del loro”, “El ferretero del tornillo perdido”, entre otros títulos.

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Retomar al pensador Rodolfo Kusch como parte del acervo cultural del pueblo

KUSCH CICCUS APU

Ana Zagari coordinó un excelente libro sobre el filósofo publicado por Ediciones Ciccus, que constituye una puerta de ingreso a su obra a través de nuevas reflexiones y aportes.

FUENTE: Agencia Paco Urondo

Por Leandro Andrini |​ Ilustración: Matías de Brasi

Adentrarnos en las praxis amerindias, populares, latinoamericanas, es posicionarnos en el mundo del olvido, de la postergación, o de la marginación a la que las élites dominantes recluyen tales praxis. También se trata de percibir que “el hedor de América insiste y persiste” –como titula Carlos Cullen–. La obra y la acción de Rodolfo Kusch están situadas en esos márgenes, en el privilegio de una ontología Geocultural, del estar-siendo en el lugar del mundo, antes que del Ser privilegiado de toda filosofía europea. En este sentido, retomando la senda de este autor-pensador, el libro Rodolfo Kusch. Esbozos filosóficos situados, editado por CICCUS y bajo la coordinación de Ana Zagari, cumple una doble función: el posicionamiento en ese mundo de olvido, de postergación, de marginación; y constituir una excelente puerta de ingreso a la obra de Kusch, a partir de nuevas reflexiones y aportes (para pensar esa obra y para pensarnos en estas tierras).

Es de destacar “tres lugares” del libro: los dos prólogos, la introducción, y los trabajos. Sendos prólogos, sumados a la introducción, constituyen un ensayo de valor superlativo que bien podrían funcionar como obra en sí, pero los cuales articulados a la serie de trabajos –que en estos esbozos filosóficos se presentan– dan una “espesura” integral introductoria a una obra que es ignorada y/o menospreciada en las sucursales del pensamiento filosófico europeo las que, a su vez, se estructuran como departamentos de enseñanza de la filosofía por estos lares. O como dice Ana Zagari “la cultura del ser es enciclopédica, europeizante y urbana. El pueblo no siempre responde a ese modelo” y nos propone volver hoy a Kusch como “parte del acervo cultural que está en todas las formas de la cultura del pueblo, aun las que hoy permanecen latentes”.

Para Alejandro Tasat “este libro abre un sendero poco explorado, el suelo de la ciencia política”, donde se pone de manifiesto que la noción de “pueblo como categoría mitológica y no analítica es central”, porque “no se puede atrapar, sólo se puede sentir en su adhesión, en la que la palabra, el símbolo, es una tensión entre civilización y barbarie para tramitar la vida”. Iván Fresia nos anoticia que “Kusch no era peronista de la primera hora, pero llega al peronismo de los setenta […] por su comprensión del pueblo, de lo popular y de la cultura popular, entre otros muchos motivos”. Lo que puede condensarse en esa idea de Kusch en la que sostiene que “hacer historia significa, ante todo, poner en juego la verdad del presente”. Para Zagari, el trabajo de campo “que hace Kusch y su capacidad política, su adhesión a un movimiento popular como es el peronismo, le dan autoridad para plantear la cuestión de América, aunque deberíamos decir que esto no se puede trasladar a todos los pueblos en cualquier momento y en cualquier lugar”.

Mariana Chendo recorre sucintamente, a partir de la obra de Kusch, la filosofía occidental de los últimos doscientos años desde la perspectiva de una ontología mestiza, tal el estar-siendo de la América profunda, entre lo diabólico-hediondo y lo sublime-pulcro, en esa tensión que se continúa en “pensamiento estético, dialéctica negativa y fagocitación” como titula su colaboración Carlos Mitideri. Podemos arriesgar la hipótesis que el autor pone de manifiesto que Kusch se adelantó varias décadas al realismo especulativo europeo siglo XXI en la cuestión de pensar lo no idéntico, a partir de aquello que “el pensamiento de la identidad no puede pensar, aquello que en nuestra América hiede, para comprendernos como mestizos que somos”, como sostiene Mitideri. Rebeca Canglini indica que “Kusch se ha alejado de los supuestos de la filosofía occidental postulando un entramado consistente de sentidos que dan cuenta del núcleo vital de la sabiduría americana”, donde el “pensar situado y el arraigo cultural ético-político como condición sine qua non de la sabiduría popular como fuente de pensamiento y reflexión desde América” se destacan y/o sobresalen.

Por su parte, Martín Lavella aborda “el peronismo asambleario: el Frente Peronista de Liberación Cultural “Hugo Arrieta”” estudiando tres textos (folletos) dados a conocer en los años 1973 y 1974. El primero, llamado “el peronismo como revolución cultural”, el segundo “plan de acción cultural” y el tercero titulado “los sectores medios y las culturas nacionales” se constituyen en elementos teórico-doctrinarios y como programas de acción política. El autor rescata (descubre, hace aparecer) textos que no integran el corpus de la obra completa de Rodolfo Kusch, y contribuye a extender el entendimiento del autor en el compromiso político que asumió en los setenta. Lavella sostiene que “tuvo por finalidad la de fundar una nueva institucionalidad […] siempre desde abajo, permitiendo que el verdadero soberano, el pueblo, tome la palabra y se exprese” y opina que es “una de las propuestas más originales que desde el peronismo se han elaborado, dentro de las alternativas políticas de los años setenta”.

“Le aseguro que mi desaliento iba en forma creciente hasta que llegué al trabajo de Paulo Freire. Ahí respiré”, dice Kusch, y con esta cita comienza Javier Río el último de los trabajos que integra este libro: “perspectivas de una pedagogía geoculturalmente situada”. En una carta de abril de 1970 Kusch dice que cree que “Freire sigue sin resolver el problema. Pero la gran utilidad es que ofrece un profundo análisis del problema y además maneja con destreza un nuevo vocabulario que podría servir como punto de arranque de una teoría más profunda”. En el año 1976 Kusch sostenía que “Freire pretende promover el desarrollo mediante la educación. Esto de por sí ya es falible […] Olvida Freire que toda educación tiene un hondo sentido local que se pone de manifiesto cuando se traspone la cultura que le corresponde”. Río toma en consideración este contrapunto para argumentar que hay que pensar a la educación desde el encuentro y “no desde condiciones para mutar códigos culturales”.

Nuevamente, vale decirlo, Rodolfo Kusch. Esbozos filosóficos situados es una excelente puerta de ingreso a la obra de Kusch, a partir de nuevas reflexiones y aportes (para pensar esa obra y para pensarnos en estas tierras). Un pensador marginado de los estándares académicos, por excelencia, retomado parcialmente por el “viraje decolonial” cuando desde el centro dictan a la periferia que debemos pensar en “decolonial”. La diferencia entre Kusch y quienes, desde las universidades del norte, lo citan está en su obra plenamente situada, y en la manifiesta adhesión política a un movimiento de disputa de poder. “Imaginate si era peronista”, ironiza Pedro Rosemblat en Esta semana en Springfield, y en lo académico la ironía se transforma habitualmente en ostracismo.

“El gran problema de la filosofía sigue siendo la interrogación por el ser”, dice Dani Mundo en Muerto el filósofo, ¿vivirá la filosofía? Pero ese problema, para Kusch, es el gran problema de la filosofía europea, porque en América se trata del estar-siendo y en La negación del pensamiento popular (1975) Rodolfo Kusch sostiene que “el problema de la filosofía es el problema de la libertad, no es el búho que levanta el vuelo al anochecer, porque ya ha visto todo lo que ocurre durante el día, sino que esconde también la sorpresa de la noche y la espera del amanecer. Filosofar es programar el amanecer al cabo de la noche. Es plantearse la liberación que ocurrirá seguramente al día siguiente”, invirtiendo de antemano lo que Deleuze-Guattari sostienen casi al comienzo de Qué es la Filosofía (1991).

Ana Zagari lo indica con claridad: “el aporte de Rodolfo Kusch a la filosofía radica en la vinculación intrínseca que tiene la cultura de nuestros pueblos con los procesos políticos populares”, porque “no es el yo y el hacedor de una cultura, es el pueblo como comunidad el que produce formas culturales, materiales y simbólicas”.

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Declaran de interés el libro General Jorge Leal de Ediciones CICCUS

General Jorge Leal

La municipalidad de Rosario de la Frontera declaró de Interés el libro titulado «General Jorge Leal: Héroe del Polo Sur y prócer de la Patria Grande» al cumplirse los 100 años de su nacimiento, el pasado 23 de abril de 2021.

La declaración resalta que el Gral. Jorge E. Leal, oriundo de Rosario de la Frontera, por su destacada actuación en defensa de la soberanía nacional sobre la Antártida Argentina es motivo de orgullo para la ciudad y para la Comunidad Educativa de la Escuela Nº 4.673, distinguida con su nombre.

Sobre la publicación, añade que la producción literaria de los escritores Damián Descalzo y Daniel Parcero propone reivindicar la vida y obra de uno de los grandes salteños que demostró sus cualidades , en un largo y afanoso quehacer en el sector antártico argentino.

DECLARACIÓN DE INTERÉS MUNICIPAL – ROSARIO DE LA FRONTERA, PROVINCIA DE SALTA

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No es una elección, luchamos por la vida, en una guerra pandémica

Jorge Rachid

Por Jorge Rachid

Hay un viejo dicho campestre que dice: “el ladrón ve a todos de su condición” y es una medida de las circunstancias actuales, donde una oposición con posición parlamentaria fuerte, con ejecutivos en gobernaciones y municipios, se ha dedicado desde el inicio mismo de la Pandemia, a combatir cada una de las políticas sanitarias que se decidieron en función de proteger la vida de los argentinos. No sucedió esto en ningún país del mundo, sólo grupos extremistas filo nazis, repitieron las consignas que acá se enarbolan desde la oposición.

Uno a uno sus argumentos opositores fueron cayendo: que el daño económico sería insuperable, denostando la vida como prioridad, y hoy se está creciendo a niveles superiores de la “normalidad” desastrosa del heredada; que el virus “no existía”; que la Pandemia era una excusa para limitar las libertades individuales; que las vacunas no servían; quemaron barbijos en Plaza de Mayo; promovieron convocatorias anti vacunas; dijeron que la Spunick era una vacuna de descarte; empujaron a una presencialidad suicida con sus saldos de muerte y dolor social profundo; plantearon que las vacunas se hicieron vip y todas las cataratas de imputaciones falsas, promovidas por su aparato amplificador y socio mediático.

Sin dudas tuvimos que enfrentar la reconstrucción de un sistema sanitario arrasado, devastado por políticas de desprecio por lo público, epidemias de sarampión y dengue producto de la desidia y corruptela con millones de vacunas vencidas, hospitales sin insumos, trabajadores de la salud maltratados salarial y emocionalmente, perseguidos y castigados por sus reclamos, reprimidos. Esa primer batalla la enfrentamos reconstruyendo el sistema, ampliando camas y UTI, construyendo 12 hospitales móviles y terminando 4, que languidecían desde 2015 en un 90% de construcción. No hacen falta, decía la ex gobernadora, como también expresaba que los docentes no le torcerían el brazo del ajuste y clausuró las paritarias.

Es duro tener que recorrer ese camino de recuerdos tristes en medio de una guerra, que supondría el concurso organizado de todo el pueblo argentino sin distinción, ante la invasión de un virus, invisible pero letal, de magnitud insospechada que ocasiona decenas de miles de muertos

Sabíamos que al virus sólo se lo vence con ASPO y con DISPO, siendo la batalla final las de las vacunas, esa que al final brinda la inmunidad comunitaria. Pero esa guerra interna, de “fuego amigo”, de ataque artero por la espalda en plena batalla, que no define sólo anti peronismo, son enemigos de la Patria y el Pueblo, al colocar de rehenes a 45 millones de argentinos.

No tienen humanidad quienes proceden especulando con la muerte, son tan canallas como criminales, toman decisiones sabiendo que afectan al conjunto social al cual dicen pertenecer.

Dudo de su pertenencia, ya que muchos “huyeron” del país a buscar paraísos fiscales que resguarden sus fondos bien o mal habidos. Solidaridad social cero, no gozan del aprecio de la población, se les ha perdido el respeto ante semejante actitud egoísta, que los lleva a vivir en un auto exilio, que sufrirán, más temprano que tarde, ante la falta de afectos sociales cercanos.

Es entonces cuando debemos analizar nuestros propios comportamientos ante esta situación compleja de guerra, siendo un error avocarse al análisis permanente de la agenda del enemigo, repitiendo como un mantra diariamente sus provocaciones, les hacemos de amplificador. Ellos son minoría política con voz mayoritaria en lo mediático, y quieren hacer creer al conjunto de los argentinos, que nosotros somos minoría.

Se llama proceso de colonización cultural, de ocupación del espacio simbólico de la conciencia colectiva del pueblo, que nosotros reforzamos repitiendo sus provocaciones, la mayoría de las cuales son producto de elaboraciones de grupos de ideas, que intentan apretar y silenciar nuestra agenda propositiva, mucho más rica en esperanzas y anhelos compartidos de salud y utopías.

Entonces en esta guerra tenemos tres batallas por librar y las estamos dando pero a veces cuesta comunicarlas, ante tanto misil periodístico del enemigo.

La primera fue y sigue siendo la reconstrucción del sistema sanitario argentino y su propuesta hacia delante de la formulación de un nuevo plan nacional de salud que integre los subsistemas fragmentados solidarios.

La segunda batalla en pleno desarrollo la que ubica a la Pandemia como campo de una lucha con final ya previsible, en donde la conjunción vacunas, cuidados, y medidas de prevención y cuidado de la vida comunitaria, eviten la mayor cantidad de contagios posibles y de muertes, controlando la situación sanitaria.

La tercera es la que nos resultaba ajeno e impredecible al sector salud, tener que asumir una batalla contra nuestros propios compatriotas, que se comportaron como quien irrumpe sucio a un quirófano, infectando al hospital o quien demuele la credibilidad en los médicos tratantes o deteriora diariamente las políticas públicas en salud.

Entonces no se trata de una grieta, porque la misma se compone de dos sectores iguales cuando rompe un témpano o se abre la tierra por una sequía, ambos lados son iguales; acaso somos iguales quienes combatimos por la vida y quienes lo hacen consciente o no por la muerte, es indudable que no es lo mismo, son dos modelos: uno solidario otro individualista, que son expresiones culturales contrapuestas del movimiento nacional y popular y del neoliberalismo.

Por último pensemos que la democracia está en crisis en el mundo, por éste tipo de comportamientos, que lejos de afianzar virtudes las destruye, en el posibilismo absurdo de sacrificar vidas por una elección, de poner en riesgo al país, con un pueblo afligido y denigrado a diario por la vocinglería mediática colonialista y cipaya, aliada y cómplice de los gestores de la sumisión y claudicación nacional.

Liberación o dependencia, Patria o Colonia siguen vigentes en los desafíos estratégicos del pueblo argentino por la construcción de un destino común de Justicia Social, Independencia Económica y Soberanía Política en la Patria Matria Grande.

JORGE RACHID

PRIMERO LA PATRIA

www,lapatriaestaprimero.org

CABA, 14 de mayo de 2021

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Homenaje a Carlos Xamena en el 64° aniversario de su fallecimiento

El Consejo Deliberante de Salta declaró de interés el 64° aniversario del fallecimiento del primer gobernador obrero, Carlos Xamena, enfermero y trabajador estatal, a cumplirse hoy, 7 de mayo.

A pedido de la Asociación de Trabajadores del Estado, Daniel Parcero, periodista y escritor revisionista, desarrolló un valorable trabajo de investigación en recuperación de su memoria. El redescubrimiento de esta historia se expresa en el libro «Carlos Xamena y Jesús Méndez. El compromiso de los estatales y la condena oligárquica», que relata el compromiso de quienes además de fundar la seccional de ATE en General Güemes y colaborar con Eleuterio Pachado en la organización de los azucareros del Ingenio San Isidro, tuvieron destacadas actuaciones durante el peronismo como legisladores y en altos cargos ejecutivos de la provincia.

Carlos Xamena asumió la gobernación de Salta el 1° de marzo de 1951, cargo que ocupará hasta el 4 de junio de 1952. Luego fue senador nacional hasta el derrocamiento de Perón. A su gestión al frente del Ejecutivo Provincial se deben la inclusión del 2° Plan Quinquenal y la creación de casi cuarenta escuelas en toda la provincia, la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Salta, El Hospital San Bernardo, la Escuela de Enfermería, el Balneario Municipal, entre clubes deportivos y escuelas de manualidades.

Al ser puesto en funciones, Xamena se dirigió al público: «Haré un gobierno de moralidad y decencia, y por sobre todas las cosas, un gobierno de trabajo».

Carlos Xamena partió con 46 años a las tres de la mañana del 7 de mayo de 1957. La actuación de Xamena lo distinguió como un ser humilde y sencillo que dejó un invalorable ejemplo a las generaciones venideras.