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En busca de… Adolfo Colombres

Por Raúl Vigini
La Palabra 16 de enero de 2021

Desde la propia historia | Tucumano de nacimiento, americano de pensamiento, universal de mirada, reconocido por su trabajo intelectual con las manifestaciones sociales y culturales de los pueblos, apasionado por la escritura a la que le dedicó su tiempo en novelas y ensayos, lleva una herencia signada por las vicisitudes de la vida de Manuel Belgrano, a quien le dedicó un libro. De su vasta e intensa trayectoria nos cuenta en este encuentro con LA PALABRA.

LP – Usted se reconoce fundamentalmente como un narrador de ficciones, y las veinte novelas editadas lo confirman. Pero cabe aquí la pregunta de cuánto hay de ficción en cada historia. 

A.C. – Buena pregunta, porque la relación entre realidad y ficción es muy compleja. Hasta el extremo que llegué a escribir una trilogía novelística inspirada en ella: El exilio de Sherezade, El callejón del silencio y La vida no basta, editada en Argentina. Se ve en ella que la verdad de las cosas y los seres pasa más por lo que llamamos ficción que por lo que llamamos realidad. Esta última suele ser superficial, y en especial en los tiempos que corren, mientras que la ficción verdadera se sumerge hasta el fondo, valiéndose incluso de la filosofía y la antropología. 

LP – Con una profusa producción literaria en todos los géneros, ¿qué le interesa publicar especialmente? 

A.C. – Pensaba editar este año un ensayo titulado Los bajos fondos del arte. Sobre la forma, la sombra y la ausencia, que cierra lo que será ya un Pentateuco sobre el mundo simbólico. Libros en los que logro amalgamar los tres ejes centrales de mi pensamiento: la literatura, la filosofía y la antropología, pero siempre navegando en lo profundo. También quería editar una nueva novela: Esa luz que ciega. Ambos libros quedarán para el año próximo, si nuevas invasiones de virus no nos mandan a quedarnos en casa. 

LP – ¿Qué mensaje le interesó dejar en las novelas del mundo originario? 

A.C. – No creo que las novelas sirvan para dejar mensajes. Estos sí abundan en mis ensayos, los que apuntan a una poética de lo sagrado -no religioso, por lo general- y el reencantamiento del mundo, enfrentado al iluminismo y las tiranías de la razón occidental. 

LP – Vemos que las aventuras de los viajes plasmadas en colecciones también tienen importancia en su trabajo. 

A.C. – Sí, y por eso dirigí una magnífica colección en Ediciones del Sol titulada La línea de sombra, con dos series: una dedicada a los relatos y novelas, y otra a los grandes viajes de descubrimiento. El Homo sapiens es un producto de la aventura, de la curiosidad de saber qué hay más allá de lo conocido, y por saberlo arriesga su vida, por más que no tenga hambre ni necesidad alguna, fuera del deseo de saber: por eso se nos denominó Homo sapiens. Pero este tipo de libros, antes muy vendidos en Europa y América, hoy atrae a pocos lectores, tragados ya por el Homo consumens. 

LP – ¿Qué logros le deparó su obra antropológica? 

A.C. – Siento a esta producción como inspirada en lo que atiné a caracterizar como “el deber de la escritura”, viendo a mi obra literaria como “el placer de la escritura”. Pero mis últimos ensayos, por tener que ver ya con la literatura y la filosofía, y no tan solo con lo antropológico, me llevan a conciliar estos tres horizontes, pues la escritura alcanza el nivel de lo literario aunque hable de cosas que la antropología se reservó para sí, pero sin lograr alejarse del tedio. 

LP –  Las últimas décadas nos muestran cambios sustanciales en el subcontinente que nos alberga. ¿Cuál es la situación actual de la Patria Grande? 

A.C. – El sueño bolivariano de la Patria Grande fue destruido en los últimos años por una salvaje arremetida de Estados Unidos, que nos recuerda una frase de este libertador, que afirma que Estados Unidos estaba ya designado por la Providencia para sembrar el mundo de males en nombre de la libertad. Nuestra lucha fue siempre entre el latinoamericanismo y el panamericanismo, afirmado el primero ya en la Doctrina Monroe de 1823. Al acabarse esta pandemia debemos salir con la lanza de punta. Mientras que los países poderosos del mundo se ocupan tan solo de hacer negocios o conquistar mercados emergentes, Estados Unidos es el único país en el mundo que  busca destruir todo poder legítimo para imponer títeres que sirvan a sus designios, como lo vemos hoy en Brasil, Colombia y otros países de la región. Su divisa es dominar, colonizar, prostituir y derrocar sin pudor alguno a todo gobierno que se muestre dispuesto a servir a su pueblo y no a los intereses de este imperio. 

LP – Su libro El ropaje de la gloria es ahora reeditado por CICCUS. ¿Con qué propósito? 

A.C. – Este libro formaba parte de mi plan de reediciones de algunos de mis libros literarios ya agotados hace mucho, y también como un modo de recordar a Belgrano a los 200 años de su muerte, y de paso, reflexionar sobre eso que llamamos gloria. Es curioso comprobar que todos aquellos que defienden la causa de la Independencia, tanto antes como ahora, terminan mal: muertos, exiliados, humillados. En cambio, los líderes de la Dependencia, como el Señor Macri, se llenan de oro y son halagados por buena parte de la ciudadanía. No olvidaré la imagen del rey de España y Macri en la Casa Histórica de Tucumán en el día del bicentenario, en el que incluso Macri le pidió disculpas al rey por los malos ratos que causaron nuestros pueblos a la madre España. 

LP – ¿Qué lo llevó a incluir en esta reedición ese nuevo capítulo? 

A.C. – Porque el cuento que abre el libro se origina en algunos azares. El primero, que la profesora que me enseñó a leer y escribir cuando tenía cinco años fue la última poseedora de cartas de Belgrano dirigidas a un tío de María de los Dolores Helguero, para que se la entregara. Buscaba así sustraerlas a la familia legítima, porque Manuela Belgrano era lo que entonces el Derecho denominada “Hijos adulterinos”, y todo documento probatorio que mostrase esto era suprimido. También porque Gerónimo Helguera, que es quien más acompañó a Belgrano en las batallas que éste librara, desde la campaña al Paraguay hasta el viaje final a Buenos Aires para morir es un ascendiente de mi abuela materna. De hecho, esta reconstrucción histórica complementa al relato literario, mostrando los cruces entre historia y ficción. 

LP – ¿Por qué toma a Belgrano como protagonista de su inspirada prosa?  

A.C. – Por varias razones, empezando por su figura humana y todo lo que le debe el Noroeste Argentino. Siguiendo por los cruces en mi infancia con un gran baúl que guardaba parte de ese ropaje de la gloria -entre ellas, cartas enviadas por Belgrano al tío de María de los Dolores Helguero, la madre de Manuela Belgrano-. También por la figura de Gerónimo Helguera, que tiene una calle en Buenos Aires denominada solo Helguera, sin mención de su nombre. Y por último, porque tuve que vivir en mi juventud una situación semejante a la de Belgrano con su hija Manuela, y que fue mi dolor más grande. 

Leer artículo: La inquietud que inspiró un viaje iniciático a los veintiséis años

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La desigualdad bajo techo

La desigualdad bajo techo - Fernando Muñoz

Por Fernando Muñoz* para El País Digital (10/01/2021)

Este libro –La desigualdad bajo techo- intenta recuperar muchas memorias. Las más recientes, con un libre mercado protagonista de todos los negocios y todos los aumentos; y un Estado ausente y distraído, o cómplice y promotor de desarrollos privados. Y las otras, las que podían iniciarse a las puertas del Hotel de Inmigrantes, en Villa Desocupación, o en celdas sociales mal llamadas “hoteles familiares”.

Una de las herramientas más efectivas de control y división social ha sido la pérdida de la memoria popular.

La última dictadura cívico-militar agitó, destacó públicamente que el Peronismo era la causa de todos los pesares. Y en paralelo trabajó sobre el olvido y el silencio secuestrando y matando opositores y exiliando a gran parte de la militancia popular. Pero fue la propia dirigencia de la “nueva democracia”, radical y peronista, la que terminó de lapidar la mejor historia de la vivienda contemporánea.

Este libro –La desigualdad bajo techo- intenta recuperar muchas memorias. Las más recientes, con un libre mercado protagonista de todos los negocios y todos los aumentos; y un Estado ausente y distraído, o cómplice y promotor de desarrollos privados. Y las otras, las que podían iniciarse a las puertas del Hotel de Inmigrantes, en Villa Desocupación, o en celdas sociales mal llamadas “hoteles familiares”.

Recordar que el gobierno yrigoyenista reglamentó la primera ley de congelamiento de los alquileres. Y que Videla y Martínez de Hoz terminaron con más de tres décadas de protección de la vivienda alquilada.

Pero también rememorar que en 2006 ya se denunciaban los aumentos del 50 al 100% en las renovaciones de contratos. Y los dos mil desalojos anuales en la ciudad, las estaciones de servicio que desaparecieron para construir torres, o la libertad que tuvo el mercado para adecuar vivienda familiar a oferta turística, dejando a miles de inquilinos con la única opción de emigrar.

La desigualdad tiene más de cien años, pero sorprende que cuando un gobierno popular decidió crear condiciones para un acceso justo a la vivienda, se convirtió en un hecho maldito hasta para sus propios herederos políticos.

El primer Peronismo invirtió la pirámide de acceso a la vivienda bruscamente, en muy pocos años. Congelamiento de los alquileres, suspensión de los desalojos, reforma de la carta orgánica del Banco Hipotecario, créditos sin ahorro previo (al 100% del valor del inmueble) y cuotas subsidiadas.

Congelar alquileres, suspender desalojos, prorrogar contratos, es un idioma prohibido en la Argentina pos dictadura, y solo una pandemia mundial, una crisis inédita global levantó las restricciones para que el Estado decretara la protección de la vivienda, con términos que habían sido desterrados durante décadas.

Para una academia que en general se preocupa más por saber quiénes son los inquilinos, cuántos alquilan una pieza en una villa miseria, o cómo se vive en los hoteles familiares, “La desigualdad” indaga en la resistencia a conocer quiénes son los locadores, la oposición del mercado a cualquier registro de contratos, la desarticulación de la histórica Cámara de Alquileres, las instituciones patronales, las organizaciones inquilinas.

Esta investigación la realicé mientras miles de inquilinas e inquilinos fueron construyendo un perfil de la demanda, la consulta, la denuncia y el reclamo al Programa de Atención a Inquilinos que dirijo desde su formación, en 2016, en la Defensoría del Pueblo de la ciudad de Buenos Aires.

* Sobre el autor: Fernando Muñoz es coordinador del Programa de Atención a Inquilinos, Defensoría del Pueblo de CABA.

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La fuerza vital del juego

juego y vida hilda cañeque

Por Revista La Brújula (05/01/2021)

Recientemente publicada por Ediciones CICCUS, la obra Juego y vida, de Hilda Cañeque, revela cómo la creatividad del juego desencadena en la personas una apertura psicológica, cuya fuerza habilita al ejercicio de la libertad. En el barrio de Caballito, la Escuela del Parque pone en práctica estas herramientas con experiencias de aprendizaje lúdico. Una perspectiva educativa y psicológica del juego que ayuda a reconfigurar sus usos y aprovechar los dones de la ilusión de jugar.

Hilda Cañeque es licenciada en psicología y ciencias de la educación, con trayectoria internacional en la docencia y la investigación en temas juego y creatividad. Su obra, Juego y vida, profundiza el tema desde diversas vertientes, que incluyen el juego libre y reglado, el juego y las tradiciones de la sabiduría popular, los grupos de juego para personas adultas, las funciones específicas del juego y su importancia en la terapia infantil.

LB: Normalmente consideramos que el juego es un ejercicio infantil. Sin embargo, el libro es una invitación a pensar y practicar los usos del juego más allá de las edades: ¿Cuál es la característica (o características) que hacen del juego una práctica transversal a cualquier edad? 

HC – El juego es una diversión. Es decir, una versión diferente de la realidad. Tanto niños como adultos crean en el juego una profunda interrelación entre realidad y fantasía. Para el jugador de fútbol, la pelota es mucho más que una esfera. Además, para ambos, el juego es catártico, socializante y constituye un permanente banco de aprendizaje. Desde los comienzos del mundo hay cuatro actividades que son esenciales para todas las edades en todas las culturas: bailar, cantar, jugar y hacer silencio.

LB: Solemos asociar al juego con actividades ociosas, improductivas, incluso inútiles, aunque también divertidas y placenteras. ¿Cómo afecta esta ambivalencia en las creencias sobre lo que es el juego y en las formas de jugar? 

HC: Quienes asocian el juego con el ocio improductivo e inútil, generalmente le tienen miedo al ejercicio de la libertad que implica el verdadero juego.

LB: ¿El juego se contrapone al trabajo?

HC: El juego con alto margen de libertad se contrapone con el trabajo: no produce ni bienes ni servicios. Es una conducta distinta al trabajo: se desarrolla en ámbitos distintos, tiene objetivos distintos, reglas distintas y resultados muy distintos. El juego más reglado puede acercarse a algunas pautas del trabajo pero en este caso, pierde libertad y creatividad.

LB: La convención de ganadores y perdedores organiza la mayoría de los juegos ¿Por qué es tan importante ganar o perder? ¿Cómo nos afecta este principio arbitrario?

HC: Esa convención de ganadores y perdedores se ha establecido como fundamental en un mundo donde cualquier tipo de competencia se considera valiosa. Los juegos más profundos no valorizan de esta manera la competencia, por ejemplo el juego sexual. El deporte sí genera perdedores y ganadores en una competencia saludable si es bien dirigida e intencionada. Su ejercicio resulta imprescindible hoy para la curación de adicciones, que han tomado una posición importante en la cultura.

LB: En el libro referís a la creatividad como atributo para transformar lo dado: ¿Cómo surge esa posibilidad y por qué el juego nos habilita a encontrar este don?

HC: La creatividad es una habilidad que se entrena. Hay personas más creativas que otras por la práctica que tienen en el proceso de transformar lo dado y su propia historia. Esta posibilidad surge a partir del juego interno que cada uno hace con su propia valija de fantasías, deseos y sueños, que tal vez son ocultos para los demás.

LB: En un mundo cada vez más mediatizado por pantallas, los videojuegos son uno de los principales hábitos lúdicos, tanto en la infancia como en la adolescencia, e incluso en personas adultas ¿Por qué crees que tienen tanta pregnancia y cuáles son las críticas que realizás a este avance masivo de consumo digital, que desplaza a otras formas tradicionales, como los juegos de mesa o los juegos al aire libre, al desuso? 

HC: Los videojuegos prendieron porque son formas de jugar que las personas encuentran para canalizar sus angustias con poco esfuerzo. Hoy, los trabajos están muy exigentes e inseguros y los adultos llegan a sus casas agotados. La pantalla se les regala para prolongar de otra manera el día, sin pedirles nada. Lo problemático es el abuso de los videojuegos y el espacio que le sacaron al juego libre, a los juegos tradicionales, a los juegos reglados, al deporte… El abuso trae falta de foco en el proceso atencional, reduce la capacidad de autocontrol, genera violencia sin sentido, rechaza el esfuerzo, provoca miedos, genera poca tolerancia a la espera, produce aislamiento y poca resiliencia, entre otros síntomas que son muy difíciles de revertir. 

Aprender jugando: De la teoría a la práctica

En la Escuela del Parque, en Caballito, practican diversas formas de jugar, que confluyen con los procesos de aprendizaje que suceden en las aulas. Marta Frenkel es directora de la institución y conoce en detalle el abordaje que hace Cañeque sobre el tema, llevando estas reflexiones a la práctica concreta.

LB: ¿Cómo aprovechan el juego en la dinámica escolar? 

MF: En la Escuela del Parque pensamos que el espacio privilegiado del juego se encuentra en los recreos, por los que estos momentos son especialmente planificados. Tal cómo se relata la experiencia en “Juego y vida”, se buscaron materiales, espacios y tiempos para favorecer los juegos simbólicos, el desarrollo de la capacidad narrativa y la socialización  de todos los grados, o sea el armado de grupos espontáneos «multiedad».

LB: ¿Qué ventajas encuentran en el uso de juegos para el aprendizaje?

MF: Son múltiples las ventajas de los juegos en el aula. Por ejemplo, en ciencias sociales, los juegos de simulación permiten realizar anticipaciones y elaborar hipótesis de diferentes momentos históricos. Los juegos de cartas como la escoba de 15, permiten  en matemática realizar cálculos mentales. Las materias de artes permiten ampliar el desarrollo creativo… Así se podría pensar en  toda la currícula.

LB: ¿Conocen otras escuelas en la Ciudad de Buenos Aires que incorporen el juego en sus dinámicas? 

MF: Muchas escuelas de la Ciudad, tanto de gestión pública como privada, lo vienen practicando desde hace varios años. El Instituto Superior de Tiempo Libre y Recreación forma profesionales en este marco teórico. Hay muchas juegotecas en diferentes barrios de la ciudad, algunas de ellas funcionan en escuelas o comedores. Sin embargo, todavía hay un largo camino que recorrer para que en la formación de los futuros docentes, el juego sea clave para el aprendizaje. Tendría que ser tema central en los planes de las carreras docentes, ya que la Argentina adhiere a la Convención Internacional por los Derechos de la Infancia, que incluye el derecho inalienable al juego y la recreación.

LB: Existe una noción de la escuela como un lugar aburrido y exigente: ¿Por qué se desestiman las herramientas que el juego ofrece como dispositivos educativos además de lúdicos?

MF: Hay una concepción de productividad trasladada del campo laboral al escolar. Por un lado, se asocia al juego con el ocio improductivo. Por otro lado, el horario escolar, así como la organización por grados, tienden a copiar el modelo fabril del pasado siglo XX. A medida que se avanza desde el nivel inicial en adelante se va perdiendo el lugar del juego: tanto del juego libre como del juego como recurso didáctico.

LB: ¿Qué desafíos educativos tiene la escuela contemporánea, a diferencia de otras épocas o generaciones y cómo puede intervenir el juego para afrontarlos?

MF: Tenemos que pensar ya en la escuela post pandemia. Percibo en estos momentos una  corriente de revitalización del juego. Esta edición del libro de Hilda Cañeque sería un ejemplo en este sentido. La pandemia generó un intercambio grande de experiencias. También se impuso el uso de recursos tecnológicos para docentes y estudiantes. Hay conocimientos que eran útiles de ser enseñados hace 100 años atrás, ya no. Es importante distinguir y seleccionar los contenidos prioritarios y el sentido de la presencialidad. El juego, sin duda, sigue siendo clave para que la escuela no pierda su dimensión humana.

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El escritor que noveliza la historia del peronismo desde la militancia

Por Roberto Famá para Arte y Sociedad (21/12/2020)

Gabriel Russo es un periodista y escritor de larga militancia peronista que se ha destacado en diversos medios como La Nación, Telam, Radio Continental, Radio Nacional, América, Splendid, entre otros y, como escritor, es dueño de una prolífica trayectoria que se inicia en 1999 con su libro «Menem lo dijo» luego le sucedieron más de 11 títulos.

Sus tres últimos libros, «La hija de Jauretche», «Los muertos que no se pueden decir» «Tania, una historia peronista» son tres novelas en las que Gabriel Russo nos sumerge en la original idea de novelar al peronismo desde la mirada de la militancia.

Sobre esta idea de novelizar al peronismo desde su militancia, hablamos con Gabriel Russo y esto es lo que nos dijo:

“Tania, una historia peronista” y “Los muertos que no se pueden decir” son dos novelas distintas que, si bien pueden leerse por separado,  conllevan una continuidad en sus historias. ¿Cuándo pusiste el punto final de “Los muertos que no se pueden decir” ya tenías idea de seguir con “Tania, una historia peronista», o más bien lo pensaste luego de editada la primera de ellas?

Terminé la novela de “Los muertos que no se pueden decir” y entendí que había un vericueto más para tener una continuidad a través de los personajes, no sabía bien que quería contar, pero si utilizar a los personajes.  De hecho, esos mismos personajes aparecerán también en un capítulo de mi próxima novela que saldrá en marzo que ya terminé de escribir y que se llama “Dinamitados”

“Dinamitados” que buen título.

Sí, porque sigo contando las tragedias del peronismo a través de personajes ficticios.

Has elegido en tu novelística contar la historia del peronismo, pero no desde la perspectiva de sus dirigentes y sí, desde su militancia, desde esa mirada tan particular de los que «todos unidos triunfaremos»

Siempre desde la militancia, porque ese es el espacio donde es poca la discusión, en la militancia es donde se visibilizan las convicciones y no pasa lo mismo desde la vida partidaria. Cuando ya se es dirigente se trabaja por los intereses del partido y alguna vez, algún dirigente trabaja por los intereses del pueblo, pero esos son contados. En cambio en la militancia, todo es idealismo, todo es utopía y todo es convicción, por eso arranco de ahí.

También hay espacio en tu novelística peronista, para una autocrítica tangencial, por ejemplo, cuando haces mención del incomprensible operativo retorno o el encuentro de Firmenich con Masera en París

Porque son tópicos que, si bien se saben, tienen poca difusión. Según quien te cuente la historia, la militancia fue guerrillera, subversiva y de otro lado te dirán que fueron héroes que lucharon por la patria; y no es puramente ni una cosa ni la otra, dentro de aquellos que militaban eran amigos pero hubo internas sobre todo después del 79 hubo traidores, uno de ellos fue Firmenich. Lo que te cuentan mis novelas es verídico, lo que es ficción en ellas es quién te lo cuenta, pero los hechos principales son verídicos.

Hay, sobre todo en “Los muertos que no se pueden decir” un desarrollo de diálogos, más intensos que monólogos interiores de los personajes, lo que es bastante inusual para una novela.

Sí, algunos me aplauden y otros me critican por esa elección. Sí, en “Los muertos que no se pueden decir” hay mucho diálogo, menos en “Tania, una historia peronista” y menos aún vas a encontrar en “Dinamitados” pero sigue habiendo diálogo. Hay un objetivo en todo esto que yo me planteo cuando me pongo a escribir y es que, como entiendo que en la sociedad actual hay muy poca lectura, voy preparando la escritura pensando en otro formato que puede ser el vídeo.

Otro aspecto particular de tu novelística, es que destaca muchos hechos reales que marcan un contexto de época, que para muchas personas son desconocidos, como por ejemplo el robo de la capa a la Reina de España, que nos abochornó mundialmente.

Sí, en mi otra novela “La Hija de Jauretche” utilizo mucho el recurso de reproducir el informativo de las radios, que coloca así en la historia, algunos hechos que son reales pero muy pocos conocidos, como que la hija de Rockefeller vivió en una favela en Brasil, e incluso, el final de “La Hija de Jauretche” es un hecho real, que hasta muchos admiradores de Jauretche desconocen.

En “Los muertos que no se pueden decir” salís al rescate de la historia más íntima del secuestro y muerte de Felipe Vallese  y has incorporado como personaje al hijo real de Vallese con quién entiendo guardas una amistad.

Sí. En principio iba a ser la historia de Felipe Vallese ya que sobre él hay un sólo libro que trata el tema, pero es desde un análisis histórico y me preguntaba que convenía agregar. Yo ya era amigo personal del hijo de Vallese y alguien me recordó una frase, que es la que da título al libro y, desde esa frase, fue naciendo la historia y algo se fue cruzando con el recurso del género fantástico, así fue apareciendo la propia voz de Felipe Vallese, relatando de alguna manera los hechos; desde la ficción va contando lo que pasó y todo lo que cuenta fue real, es cierto.

Bien decís vos que novelizas el peronismo, por ese romanticismo o mística propia del peronismo, que no encontramos en otras vertientes ideológicas. ¿De dónde nace en el peronismo ese romanticismo?

La primera figura romántica fue Eva Perón y el primer hecho romántico es el 17 de octubre, del que nace el peronismo. Hoy la figura romántica es Néstor y Cristina. Y si pregunto cuáles son los mitos, las figuras románticas de otros partidos nadie sabe bien qué responderme. Cuando alguien dijo que el peronismo es un sentimiento, es por esa cercanía a Evita, a Perón, a esa máquina de coser, a ese juguete, a esa pelota de fútbol que tuvo un pibe alguna vez. Son cosas que van más allá de un modelo económico intervencionista o liberal. Uno entra al peronismo por  el sentimiento. Después va uno viendo todas las miserias que hay,  como en todo partido político, porque son miserias inherentes al ser humano, pero tipos que se jugaron por algo más que una causa, le da ese romanticismo a la historia del peronismo. Los tipos del comunismo, por ejemplo, son todas figuras duras, nada románticas.

Bueno, quizás la figura del Che guarda ese romanticismo. Y en “Tania, una historia peronista” aparece bastante la figura del Che y de aquella Cuba de los años 60

El Che Guevara era un peronista encubierto. En principio era antiperonista, pero después se fue acercando, e incluso se buscaba un encuentro entre el Che y Perón, que lo estaba cursando un militar peruano, pero que finalmente no se pudo realizar, algo absolutamente cierto que me lo contó el hermano del Che. Lo mismo que Walsh; era un antiperonista confeso hasta que empezó a conocer y lo mismo el Padre Mujica; todos antiperonistas que luego se dieron cuenta.

No quisiera cerrar la entrevista sin pedirte que me anticipes algo más sobre tu próxima novela “Dinamitados” que espero leer en marzo.

Bueno, “Dinamitados” cuenta el asesinato de Kosteki y Santillán del 2002, la matanza de Pasco, los fusilados de la cancha de Racing y otras historias más que poco se conocen, hablo de asesinatos de la Triple A o de los milicos;  hechos reales que son atravesados por hechos policiales como lavado de dinero o narcotráfico y aparecen allí algunos de los personajes que estuvieron en “Los muertos que no se pueden decir”    

Me despido de Gabriel Russo y espero en marzo leer también “Dinamitados” que se sumará a esta original idea de novelar al peronismo desde la mirada de la militancia.

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«Alimentación y Barbarie» el libro de Gerardo Cabail

Gerardo Cabail - Alimentación y Barbarie

Por Bragado TV

A través de una extensa entrevista con «Bragado TV a la mañana», el docente y veterinario Gerardo Cabail presentó su nuevo libro titulado: «Alimentación y barbarie». Durante la conversación hizo referencia a varios puntos importantes en la creación del material y a la temática principal que articula toda la obra.