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Jesús Méndez, enfermero co fundador de la seccional ATE Gral Güemes y vicegobernador obrero

Por Daniel Parcero (*)

1933. Salta, Argentina. Comienzos de la Década Infame. Primera dictadura y llegada del fraude electoral. Un rito bendecido y regado de ostias impregnadas por virus diabólicos. La partidocracia tradicional al servicio de los intereses coloniales. Los uniformes y las armas de la Patria en manos de usurpadores. Las “Fuerzas vivas”, revivas y de festichola. El Estado en jaque mate. La salud y la educación popular desmanteladas, como objetivo central del ejercicio de los poderes dominantes. Dos hombres jóvenes, con sueños y proyectos en búsqueda de horizontes: Jesús y Carlos; Méndez y Xamena.


Uno, Méndez, en la primavera de 1937, llegado del Gran Buenos Aires siendo enfermero. Incorporado en condiciones de inestabilidad laboral en el Hospital Regional de Norte, en un nosocomio creado para la atención de afectados por paludismo en plena expansión, y con sus obras de ampliación aprobadas y en suspenso. Crisis hospitalaria en una Salta invadida por la infección, con 44 mil casos registrados de mortalidad. Plantel médico y de enfermería desbordados.


El otro, Xamena, llegado de Tucumán en 1929 y ya incorporado laboralmente de manera precaria en una curtiembre. Para 1933 comienza a sufrir graves síntomas de descompensación física y queda internado en el Hospital El Milagro, en plena crisis sanitaria y desatención por parte de las autoridades provinciales. Diagnosticado paciente tuberculoso. Con la ayuda de su médico de cabecera, también sobrepasado, aprende técnicas de enfermería para sobrevivir, y lo logra. A tres años de su internación y dado de alta, sus conocimientos adquiridos y relacionados a la asistencia sanitaria son tenidos en cuenta por el profesional que lo atendiera para recomendar su incorporación al plantel de enfermeros del Hospital del Norte.

Jesús y Carlos estrecharán en Gral. Güemes un fuerte vínculo amistoso, fortalecido por la conciencia de clase y el sentimiento de solidaridad colectiva, que los llevará a la acción por la organización en defensa de sus derechos. Desempeñaban sus tareas, carentes de condiciones de salubridad e higiene, situación que también sufrían los pacientes.
Los encuentros organizativos se llevarán a cabo en la sede de la Sociedad de Beneficencia local, de donde dependían la mayoría de los establecimientos asistenciales de la época. Ambos, en corto tiempo, darán vida al primer Centro de Enfermeras y Enfermeros -no diplomados pero empíricos- en Campo Santo. El hecho constituirá la semilla que verá sus brotes sindicales y políticos, al decidir su incorporación como Seccional de la Asociación Trabajadores del Estado.


Méndez será el primer Secretario General, secundado por Carlos Xamena. Aquellos compañeros de camino se asumían compañeros de destino. Serán parte de la reorganización del frente nacional disperso, esperanzados por las primeras medidas del golpe juniano de 1943 -que pone fín a la Década Infame-, al poner atención en las necesidades postergadas de la clase trabajadora.


Pioneros en la creación del Partido Laborista, el 24 de octubre del 45, bajo el liderazgo del dirigente telefónico Luis Gay, a días del histórico 17 de Octubre. Méndez, visionario anticipado, fue parte de la Unión Obrera Independiente de Salta (no tan independiente) que venía respaldando las gestiones de Perón y Mercante en el área laboral de gobierno nacional.
Méndez y Xamena serán parte del pre peronismo. Peronistas de la primera hora. Despertarán la temprana atención personalizada de Perón, a quien honrarán con sus respectivas designaciones y ejemplares desempeños políticos y sindicales a lo largo de sus vidas.


Comprometidos con su suelo adoptivo y sus convecinos, históricamente sometidos por los intereses oligopólicos y sus representantes, siempre oportunistas y reinstalados recurrentemente en el poder político de cualquier signo, a los que no dejaron de enfrentarse. Colaboradores directos en la organización sindical de los trabajadores de los ingenios azucareros, explotados por la inhumana oligarquía terrateniente local. Ambos, latidos resonantes del corazón de la Patria que significa un Estado presente y que reacciona a ser un maniquí del escaparatismo al servicio de la dependencia.

Representaron dignamente al pueblo que confió en ellos. Diputados y senadores provinciales. Ocupando también los más altos cargos, en sus respectivas representaciones al frente del Ejecutivo Provincial. Xamena, el primer gobernador obrero de la República Argentina y senador nacional. Méndez, vicegobernador. La seguridad de la época -Méndez fue jefe de la policía de Salta Capital-; las mejoras sustanciales en educación, salud y recreación pública (a Xamena se debe la existencia del balneario más importante de Sudamérica, que lleva su nombre) son parte de las razones de la condena oligáquica de la que aún siguen siendo objeto estos dos próceres de la contemporaneidad.

Fue el gremio de los trabajadores estatales, al que representaron en sus comienzos, dando vida a la seccional de Gral. Güemes, hace más de 70 años, el encargado de recuperar sus protagonismo y trascendencia.

(*) Daniel Parcero: Historiador de ATE. Escritor revisionista del movimiento obrero. Coautor del libro 《Carlos Xamena y Jesús Méndez. El compromiso de los estatales y la condena oligárquica》

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